Lecciones

De cualquier modo, la mayor lección la he escuchado en varios lugares de los Balcanes, por parte de personas sencillas que han sufrido hambre, frío, miedo, bombardeos y disparos de francotiradores en Sarajevo; o de otras que en provincias sufrieron el terror de los paramilitares que echaban abajo las puertas de las casas para matar, violar y robar impunemente. Es simple. Pese a toda la propaganda nacionalista y sus durísimas vivencias, afirman que han aprendido a no dividir a las personas por su nacionalidad o religión, sino que solo distinguen entre buenas y malas personas.

José Ángel Ruíz Jiménez | Desde El Exilio

La mirada

Sé pasivo, así como cuando te sientas al lado de un río y el río fluye, y tú simplemente observas. No hay impaciencia, no hay urgencia, no hay emergencia. Nadie te está forzando. Aunque te lo pierdas, no hay nada perdido. Tú simplemente observa, simplemente mira. Aún la palabra observar no es buena, porque la palabra observar en sí da un sentimiento de estar activo. Tú simplemente miras, sin tener nada que hacer. Tú simplemente te sientas a la orilla del río, miras, y el río fluye. O, miras pasivamente el cielo y las nubes flotan.

Osho | Tantra. La Sabiduría Suprema

Despertador

Los adolescentes actuales –a los que yo llamo la “iGeneración”– son la primera generación que vive toda esa etapa de su vida en compañía de un teléfono móvil.

En nuestro análisis comprobamos que la probabilidad de que los que pasaban más tiempo conectados a Internet o a las redes sociales durmiesen menos era mayor. El tiempo que dedicaban a ver la televisión guardaba una relación mucho más débil con la reducción de las horas de sueño, y los que pasaban más tiempo cara a cara con sus amigos o practicando deporte o ejercicio, dormían más.

Jean Twenge | El País

Digiriendo pensamientos

Guardamos memorias en el cerebro, memorias episódicas, memorias procedimentales y memorias emocionales. Algunas de estas memorias están bajo el umbral de la consciencia. Estas memorias, en particular las inconscientes, están vinculadas con el aparato digestivo, lo cual podría decirse que genera cierta forma de memoria digestiva.

Germánico | Desde el Exilio

Distinciones

¿Y en qué se distingue el islam del cristianismo?

La analogía es utilísima. Primero: imagínese que la vida de Jesús hubiera tenido dos etapas: la pacífica y la militarista. Los cristianos tendrían que rechazar explícitamente la segunda fase o repudiar el referente entero. Segundo: el cristianismo tuvo sus cruzadas, su Inquisición y su confusión entre política y religión. Pero los cristianos han aceptado que su religión es sólo una de tantas. Han separado la política de la fe. Y son pacíficos. Este viaje es fruto del pensamiento crítico: un resultado liberador de la Ilustración. Primero en Europa y luego en Estados Unidos, todo el cristianismo fue sometido a escrutinio: la Biblia, el Viejo Testamento, el Nuevo, la figura de Moisés, la de Jesús… Se analizó qué parte era religión y qué parte, política. Y se las separó. Nada de esto ha sucedido con el islam. A lo largo de los siglos, han surgido reformistas. Pero han sido silenciados. Incluso asesinados. Este rechazo radical a una crítica honesta y constructiva del islam continúa. A los reformistas nos llaman herejes y nos persiguen. Desde un punto de vista puramente intelectual, el problema no es difícil. Lo que lo complica es la actitud de la izquierda occidental: los progresistas están encantados de hacer la disección y crítica del cristianismo y otras religiones, pero con el islam no se atreven. Callan. Y silencian.

Cayetana Álvarez de Toledo entrevista a Ayaan Hirsi Ali | El Mundo

Parcialidad

Sí, un juez tiene mucho poder y puede ser un fanático, un loco, un sujeto lleno de prejuicios, un corrupto. Pero objetivamente los jueces son más independientes que cualquier fiscal. El problema no es la unidad de actuación (pues es razonable que los fiscales se sujeten a criterios similares en su práctica), ni la jerarquía, su consecuencia natural. Ni siquiera lo es ese desiderátum llamado obligación de imparcialidad, en la medida en que el fiscal siempre es parte en un proceso. La imparcialidad es admisible como desiderátum si se piensa que el fiscal es magníficamente parcial porque su cliente es la sociedad. La sociedad tiene interés en que se persigan los delitos, en que se proteja a las víctimas, en que se dé amparo a los débiles, en que se vigile a los jueces. El fiscal se debe a su cliente y por ello puede ser más duro con aquellos presuntamente responsables. La diferencia con el juez es justo esa: el juez no tiene clientes. Ni siquiera la sociedad que le paga el sueldo es cliente del juez. El juez se debe exclusivamente al imperio de la ley. Un buen juez, en ocasiones, dicta sentencias contra la mayoría.

Tsevan Rabtan | El Mundo