Mentiras felinas

Del todo a la nada


Ninguna tradición -y ningún régimen político- es perdurable si no es capaz de generar sus propios hechizos sobre ella misma.

Gregorio Luri | El Café de Ocata


Para entender, o más bien sentir, cualquier obra de Rothko es imprescindible estar frente a ella –en ella–. Para valorar cualquier tipo de arte hay que hacerlo en directo, siempre, pero en este caso considero que la vivencia es radicalmente diferente a lo esperado, y que es imposible plasmar con palabras y ante reproducciones la sensación que acompaña a sus obras.

Deborah García Bello | Next Door Publishers


Es por eso que, igualmente, falla la metáfora del Big Bang entendida como una gran explosión. Cuando decimos que, al principio, todo el universo estaba comprimido en una diminuta singularidad, ya estamos fallando en algo pues, ¿qué había fuera de esa singularidad? Nada, podría responderse, ya que todo lo existente se encontraba allí. Pero entonces, ¿qué sentido tiene decir que el universo se expandió? ¿Hacia dónde lo hizo si no había más a donde ir? Todo el mundo suele visualizar en su mente un pequeño punto que, a gran velocidad, va aumentando su radio pero… si queremos aumentar cualquier longitud necesitamos un espacio en el que alargarla… ¿No es entonces un sinsentido hablar de expansión del universo?

Santiago Sánchez-Migallón Jiménez | La Máquina de Von Neumann


Un chamán es un individuo que ejerce en un entorno tribal ciertos poderes que se le atribuyen en relación con la curación de ciertas enfermedades. El chamán es una especie de intermediario entre lo visible y lo invisible, es el único al que se le atribuye el poder de comunicarse con los espíritus, una especie de daimon viviente. Usualmente la función del chamán es la de hacer volver el alma al cuerpo de los enfermos.

Se trata de una concepción de la enfermedad muy cercana a nuestro concepto de disociación, el enfermo seria una persona que ha extraviado lo humano que había en él, una especie de pérdida que se trataria de restablecer a través de un ritual.

Paco Traver | neurociencia neurocultura


Parece evidente que no todas las personas decidimos que necesitamos lo mismo para vivir. Hay quien decide que sólo necesita comida, algo de ropa y un soporte donde escribir sus notas, y también hay quien decide que necesita mucho más.

¿Tú qué necesitas?

Transformación | El Arte de Meditar


Según un nuevo estudio, en el núcleo de la Tierra, que consiste principalmente en una enorme bola de metal líquido situada a 3.000 kilómetros bajo su superficie, se forman cristales de cuarzo.

Sergio Parra | Xataka Ciencia


Aunque puede que no nos sorprenda tanto saber la facilidad con la que podemos ser engañados, si partimos de la base de que nuestro sistema de recogida de información es bastante poco fiable. Empezando por el que siempre consideramos como el más importante de nuestros sentidos, el de la visión. «Lo creeré sólo si lo veo con mis propios ojos», afirmamos ingenuamente, sin saber que ni siquiera lo que presenciamos en persona es garantía de nada.

Miguel A. Delgado | Yorokobu


Física gatuna


Adicción

La buena educación

Todos los días del año, los cibernautas vamos dejando en la red abundantes rastros a tiempo real de nuestra personalidad, gustos y opiniones cada vez que visitamos una página web, cada vez que escribimos un comentario, cada vez que emitimos una opinión en un chat o incluso cada vez que le damos al famoso botoncito del “Me gusta” de Facebook.

ateo666666 | La Ciencia y sus Demonios


Los franceses llaman petite mort al orgasmo. Por ese estado de semiinconsciencia que se le queda a veces a uno o por esa cosa de que acabamos como de soltar un poco de vida. Es una expresión bonita, un poco exagerada tal vez, pero bonita. Hace evidente aquello de que en cada minuto nos vamos muriendo un poco, que en cada cosa que hacemos nos dejamos un jirón de existencia, que nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar y etcétera.

Eduardo Sáenz de Cabezón | Yorokobu


Me tocó moderarlos a mí. Uno está acostumbrado a que lo moderen, no a moderar. Resultó facilísimo, lo cual reafirma mi antipopulismo congénito: cuantos más políticos conozco, menos me gusta la gente. Bromas aparte. Si todos los políticos mejoran drásticamente como ponentes, ¿por qué fracasan luego como gestores? ¿Qué pasaría si toda la sensatez, toda la voluntad de acuerdo, todo el reconocimiento de las verdades que pronuncia el rival fueran actitudes trasladadas de la retórica al Parlamento, a despecho del interés de sigla, y plasmadas en el BOE? ¿No montaría entonces cada español sobre su propio unicornio inmaculado?

Jorge Bustos | El Mundo


Luego usted fue de izquierdas.

Eso es generacional, entré en la universidad en el año 1972, empecé a hacer Periodismo y la universidad estaba muy politizada. Tenía ideas de izquierda y fui una persona con absoluto rechazo del franquismo. Sí, vengo de la izquierda. He salido muchas veces a la calle y he hecho cosas contra la dictadura, pero tenía dieciocho o diecinueve años, tampoco corrí ningún riesgo físico, lo hice como algo generacional.

Le marcaron unos viajes a las Rumanía y Bulgaria comunistas.

Fue en el año 80. No os podéis hacer una idea cómo era. Había una miseria espantosa. En el hotel, que era un hotel de lujo, no había ni leche, en la calle la gente te pedía dinero, las tiendas estaban vacías, había un miedo a la policía política de Ceausescu terrible. Me di cuenta que esos regímenes habían derivado en dictaduras totalitarias y que además no resolvían los problemas de la gente. Tenían un nivel de vida muy inferior al de España o al de los países occidentales. Después fui a la Unión Soviética y la misma impresión que tenía de Rumanía quedó corroborada. Me di cuenta de que eso había sido un tipo de regímenes frustrados que habían provocado dolor y represión y ahí me distancié.

También me marcó, en otro sentido, un viaje que hice antes a París. Estudié allí Filosofía durante un curso y estuve con grandes maestros de la filosofía francesa como Deleuze, como Lyotard, como Badiou. Aprendí muchísimo y entré en contacto con una realidad que no tenía nada que ver con la de España. Aquí vivíamos en pleno franquismo, la televisión oficial, en blanco y negro, era pura propaganda, los pocos medios que existían con vocación independiente, los pocos periódicos que había, tenían problemas con la censura. Existía además en esos años una especie de renacimiento de la extrema derecha del búnker y teníamos serias dudas de que España pudiera evolucionar hacia una democracia tras la muerte de Franco.

Entrevista a Pedro García Cuartango | Jot Down


A veces se me ocurre que el asunto de una buena educación no tiene tanto que ver con leyes ni presupuestos, ni con que se den estas o aquellas materias – aunque todo esto no deje de ser muy importante – , como con algo tan aparentemente lógico como que nuestros maestros y profesores sean los mejores entre los mejores ciudadanos. Solo cuando nos tomemos tan en serio (o más) la formación de los docentes como la de, por ejemplo, los ingenieros o los cirujanos, y les exijamos – y le permitamos desarrollar – a los aspirantes el grado de competencia, sabiduría y madurez que debe corresponder a un buen profesor, estaremos en vías de hacer algo, de verdad, por mejorar la educación.

Victor Bermúdez Torres | Filosofía para Cavernícolas


No deja de sorprenderme cómo los seres humanos reeditamos debates o hacemos afirmaciones que llevan refutadas décadas o incluso siglos. La falacia de que la destrucción crea riqueza es una de esas afirmaciones que, de tanto en cuanto, surgen cual ave fénix generalmente alentadas desde algún púlpito de autoproclamada superioridad moral. Ya Bastiat, hace más de 150 años, demostró la verdad a medias de esta argumentación con el ejemplo del cristal roto.

En esta historia, un pequeño granuja arroja una piedra a la luna de una panadería, haciéndola añicos. La gente, congregándose en las inmediaciones, comenta la mala suerte del panadero hasta que una persona dice: “bueno, al menos esto supondrá una ganancia para el cristalero”. De hecho, cuando el panadero pague al cristalero los 400 € que cuesta la nueva luna, éste dispondrá de ese dinero que gastará en otros establecimientos cuyos dueños, a su vez, consumirán en otros establecimientos. La riqueza correrá como una ola por el sistema económico de tal suerte que el granuja que arrojó la piedra poco más que es un benefactor público en lugar de un vulgar macarra. Si esto fuera cierto, entenderán ustedes que estaríamos todo el día destrozando cosas y seríamos un país de una riqueza inigualable.

¿Dónde está, pues, la falacia? Antes de arrojar la piedra, el sistema económico en su conjunto tenía 400 euros y una luna en manos del panadero, así como otra luna en stock en manos del cristalero. Es decir, dos lunas y 400 euros. Después de arrojar la piedra y colocar el cristal nuevo, el sistema en su conjunto tiene una luna en manos del panadero y 400 € en manos del cristalero. No se ha creado riqueza nueva. La destrucción no genera riqueza dentro del sistema, ¡la destruye! En definitiva, simplemente tenemos una luna menos y 400 euros que han cambiado de mano. Aquellos que tengan la tentación de pensar que el cristalero ha de reponer una nueva luna en stock y esto crea empleo neto en alguna fábrica de cristales, que piensen que el panadero iba a gastarse esos 400 euros en un traje nuevo que ya no podrá comprar, destruyendo (por el mismo argumento) empleo neto en la industria textil. Dejen de creer en los Reyes Magos: cambiar dinero de manos no genera riqueza. Por eso cuando el estado nos quita nuestro dinero vía impuestos y luego lo reparte en absurdos “planes E” no genera riqueza, porque simplemente está cambiando el dinero de manos y, de hecho, dándoselo a sectores que son improductivos, por eso necesitan que les den dinero.

Manuel Fernández Ordoñez | Desde el Exilio


Las diferencias en cómo percibimos el paso del tiempo han sido mi objeto de estudio durante más de 30 años. El tema me fascinó cuando hacía el doctorado en la Universidad de Illinois. Un día, en clase, el profesor nos mostró una entrevista con un quarterback de la liga de fútbol americano que explicaba que, durante los partidos, muchas veces tenía la sensación de que los otros jugadores se movían a cámara lenta.

¿Por qué se produce esta distorsión? ¿Qué la provoca?

Michael Flaherty | El País


La importancia que se le da a la autonomía en nuestra sociedad es inmensa. “En todas partes nos dicen que vamos a prosperar a través de un interés propio competitivo y un individualismo extremo”, argumentó George Monbiot el año pasado. Él cree que el neoliberalismo ha creado la soledad, y es difícil no estar de acuerdo.

Eleanor Morgan | Vice


Su problema fue ser demasiado brillante, demasiado raro, demasiado difícil de domesticar. Siempre despreció el poder, aunque sospecho que lo hizo por el pavor que le producía en lo que el poder podía convertirlo. A veces el mundo no es suficiente y uno ha de inventarse algo más sublime, más grandioso que su vida misma. Probablemente un obsesivo compulsivo, el cuerpo humano y sus funciones naturales le asqueaban de tal modo que es doloroso pensar cómo debía ser su sufrimiento. Se negaba con furia cualquier placer, excepto el de la velocidad. Le encantaba correr con su moto, ya que la velocidad Hacía que todo, que uno mismo se disolviese. A la salida de una curva se encontró con dos niños en bicicleta y le dió un golpe al manillar para esquivarlos: salió proyectado de la moto y se estrelló, sin casco. Murió cinco días después.

Jerof | CulturaEnCadena.com


Y es que, para los sumerios y los asirios el mundo de los sueños era tan real como el mundo normal. Pensaban que lo que se soñaba sucedía de verdad, pues de alguna manera el mundo onírico se relacionaba con el Mundo del Otro Lado (o mundo de los muertos e infierno). Durante muchos años se pensó que los mesopotámicos consideraban el Mundo del Otro Lado como un sitio localizado bajo tierra. Actuales traducciones y nuevos textos encontrados muestran una imagen distinta. Por lo visto, para ellos el mundo infernal coexistía como un mundo paralelo al nuestro. Los difuntos no podían interaccionar con los vivos mientras estos estuvieran despiertos pero, una vez dormidos, ambos mundos se fundían. Para un guerrero asirio, debía ser espantosa la idea de tener que hablar, una noche tras otra, con el soldado elamita al que había clavado una lanza. Y también hay que señalar que en ese momento de interacción entre ambos mundos, los espíritus y los difuntos podían hacer daño, tanto físico como espiritual. Para un mesopotámico muchas enfermedades eran el resultado de la interacción durante el sueño con un espíritu, un diablo o con un enemigo. Podemos, pues, imaginar el miedo del combatiente asirio cuando durante días y días, su víctima le habla, le amenaza y le tortura de múltiples formas.

Javier Sanz | Historias de la Historia

Emociones educadas

Never going back again | Fleetwood Mac


Según explican expertos de la Universidad de Oxford, a pesar de que la percepción del sabor está vinculada a los sonidos que emiten los alimentos cuando son mordidos o masticados, el sonido es la sensación del sabor olvidada. Parece que la importancia de los sonidos en la percepción del sabor se ha subestimado muy a menudo y sin embargo, es un sentido muy importante que contribuye en la percepción de lo que probamos.

VelSid | Republica.com


—Cada vez es más habitual que se imparta educación emocional en la escuela con el objetivo de enseñar a los niños a ser felices.

—Siempre se ha intentado educar emocionalmente. Los epicúreos, los estoicos, los cínicos, los escépticos y hasta Simón el Estilita propugnaban una educación emocional. Pero las emociones no eran valiosas por sí mismas, sino por el tipo de persona que ayudaban a construir. Dudo mucho que se pueda enseñar en la escuela a gestionar emociones sin tener un modelo concreto de lo que es una persona educada.

Entrevista a Gregorio Luri | ABC


Hay veces en las que imaginamos algo y al intentar ejecutarlo sobre un papel no conseguimos representarlo ni remotamente y, no obstante, lo que hemos hecho nos resulta infinitamente más interesante. Fue eso lo que sucedió en mi caso. Obviamente, al crear la tipografía no podía llamarla de otro modo.

Rubén Chumillas | Yorokobu


¿Cuándo fue la última vez que dedicaron un momento para no hacer nada? ¿Tan solo 10 minutos, ininterrumpido? Y cuando digo que es nada, me refiero a nada. O sea, no enviar correos electrónicos, mensajes de texto, no Internet, no ver televisión, no charlar, no comer, ni leer, ni siquiera sentarse a recordar el pasado o planear para el futuro. Simplemente sin hacer nada. Veo un montón de caras sin expresión. (Risas) Lo que creo es que probablemente tengan que ir muy atrás.

Andy Puddicombe | Ted Talks


Hace unos días, se hizo viral en ­Twitter la historia de un profesor de psicología social que planteaba implícitamente a sus alumnos un problema propio de la célebre tragedia de los comunes. Cada alumno tenía que elegir si quería obtener dos o seis puntos extra en su nota final. La trampa era que si más del 10% de los estudiantes elegía sumarse seis puntos, entonces toda la clase perdía la recompensa. Los estudiantes caían en una trampa social: por buscar cada uno su bien individual, el conjunto salía perdiendo.

David Ríos | El País


Es mejor escribir para uno mismo y no encontrar público, que escribir para el público y no encontrarse uno mismo.

Cyril Connolly (Vía)


Surge una cuestión difícil con respecto a este ideal de la acción. Es necesaria la actividad intensa, debemos actuar siempre. No podemos vivir un minuto sin actuar. Entonces, ¿qué hay del descanso? He aquí un aspecto de la lucha por la vida: la acción, en cuyo torbellino somos rápidamente absorbidos. Y he aquí el otro: la calma, la íntima renunciación; apacible a nuestro alrededor, hay m uy poco ruido y pocos actores en la escena, sólo está la naturaleza con sus animales, plantas y montañas. Ninguno de estos aspectos constituye un cuadro perfecto. Si un hombre acostumbrado a la soledad se pone en contacto con el torbellino del mundo, será destruido por él; lo mismo pasa con el pez que vive en las aguas profundas del mar, el cual, tan pronto como es llevado a la superficie, se hace pedazos al ser privado del peso del agua que mantenía su integridad. ¿Puede un hombre que se ha acostumbrado al tumulto y apresuramiento de la vida, vivir a gusto en un lugar tranquilo? Sufre, y acaso puede llegar hasta perder la razón. El hombre ideal es aquel que, en medio del más grande silencio y soledad, halla actividad intensa, y en medio de la más intensa actividad el silencio y la tranquilidad del desierto. Un hombre tal ha aprendido el secreto de dominarse; ha logrado el control de sí mismo. Atraviesa las calles de una gran ciudad, con su abigarrado tráfico, y su mente se halla tan tranquila como si estuviese en una caverna donde ni el más leve sonido puede llegarle; y es capaz de intensa actividad en todo momento. Este es el ideal del karma-yoga, y si habéis alcanzado esto, habréis aprendido, realmente, el secreto de la acción.

Swami Vivekananda | Karma Yoga


Todo lo que escribo gira siempre sobre lo mismo, es una eterna repetición, una variación sobre el mismo tema. Y ese tema es el sentido de la vida, una pregunta de respuesta imposible pero que no puedo dejar de formularme todos los días. Quizás por eso mi atracción por el silencio de los monasterios que invita a la meditación.
Pedro G. Cuartango | El Mundo


Building a mystery | Sarah McLachlan

Sombras chinescas

Es muy esclarecedor el artículo de Deepak Chopra sobre Trump y al mismo tiempo preocupante.
¿Cómo puede manejar una sociedad el lado inconsciente de sus individuos?
¿Cómo distinguimos una sana rebelión contra las normas impuestas de una destrucción sin sentido?
Trump desdeña la conciliación, descalifica al contrario y no es compasivo. Se muestra arrogante e inflexible. Las características de la sombra son distintas. Chopra habla de cómo Trump busca la sombra de los individuos pero, en mi opinión, Trump promueve el desencanto, alienta que se exprese. Los americanos ya no suben con tanta facilidad en la escala social, les empieza a costar llegar a final de mes como a cualquier hijo de vecino y temen al futuro.
La sombra consiste en el horror al presente, en la imposibilidad de congeniar los impulsos individuales ocultos con el entorno social, moral y espiritual. Un individuo que se halla inmerso por impulsos provenientes de la sombra busca su destrucción o siente que todo es inútil. No está tan interesado en lo que le ocurre a los otros.
El voto a Trump ha sido un voto de castigo. Esos votantes no creen que en un futuro mejor. Sólo quieren ser escuchados. Y no lo han conseguido.
Los demócratas y el resto del mundo no entendimos el desencanto que trasluce en la sociedad americana. Una sociedad que está envejeciendo. Bienvenidos al club.

Shiva

  • Shiva
    • actúa como
      • destructor/transformador de lo innecesario
    • guía en tiempos de cambio
    • es representado como
      • animal
      • hombre
      • mujer
    • es un dios
      • perteneciente al hinduismo
      • supremo del shivaísmo
    • es uno de los aspectos de la trimurti (tres formas)
    • es venerado como
      • lingam
    • quiere decir auspicioso
    • se le describe como
      • bailarín cósmicov o Nataraj
      • meditador
      • padre de familia
      • yogui omnisciente

(Fuente: Wikipedia)