Kakfa tenía una moto

… Hay tres mujeres que lo amaron: Felice Bauer, Milena Jensenská y Dora Diamant. A veces me pregunto si con alguna de las tres alcanzó la felicidad sobre la tierra. Kafka se reía cuando les leía a sus amigos pasajes de El proceso. La gente olvida que Kafka, como Cervantes, antes que otra cosa, fue solo eso, fue una sonrisa, una sencilla y humilde sonrisa en medio de un orfanato. Nuestro amor a Kafka jamás fue un ídolo de barro. Lloramos por él todos los días. Estaba en juego la vida en todo su esplendor.

Manuel Vilas


Imagen por James Butler en flickr

Un roble de RedscaleOak Tree in Redscale Revisited

Kinhin

No sabemos a dónde vamos, especialmente al principio de la práctica en la que el enfoque en pos de una sanación, o bienestar integral del cuerpo y de la mente, no parece ser algo tan claro. Sin embargo, comenzamos a andar; primero un paso, después el otro que le sigue, aprendiendo a sentirnos firmes en cada pisada, a confiar en la experiencia del “sin miedo” ante todo aquello que se va abriendo y presentando a cada instante delante de nosotros. Esto mismo es lo que hacemos durante el kinhin, la meditación caminando propia de la práctica zen, primero dando un paso, luego atendiendo al otro que le sigue, ambos con una actitud de total entrega ante el absoluto asombro de la vida.
Denkô Mesa


Steps down the trailImagen por http://www.goodfreephotos.com

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