R

Si os fijáis, no estoy utilizando la palabra que empieza por R; no estoy hablando de racismo. Ferguson y todas las muertes anteriores, igual que las aterradoras cifras de detenciones, encarcelamiento y pobreza no son, el sentido estricto, fruto de odio racial; no es un racismo explícito, de creer que otros son inferiores. Es algo más sutil, el resultado de años de pobreza acumulada, la progresiva muerte de las grandes ciudades, la desaparición de los viejos puestos de trabajo industriales de baja calificación y buenos sueldos y décadas de políticas públicas hostiles y políticos culpando a los pobres de su pobreza. Muy poca gente en Estados Unidos es abiertamente racista estos días, pero muchos no dudaran a atribuir los problemas de la comunidad afroamericana a sus propios errores, no al fracaso del sistema. Los prejuicios, la idea de que los negros son peligrosos, o de que cometen más crímenes, o que deben ser vigilados más de cerca, son tan o más insidiosos que los viejos odios raciales, porque son socialmente aceptables.

Roger Senserrich

Razones

Esgrimiendo esta frase: «yo tengo la razón», los matrimonios se separan, los amigos se pierden, los padres y los hijos se alejan, los pueblos van a la guerra, las discusiones se agrian y se extienden, los diálogos se destruyen, los hombres se matan.

Pero, a fin de cuentas ¿quién tiene la razón? La razón es una virtud que la posee quien cree no tenerla. Porque si cree lo contrario, ya no la tiene. Porque nadie tiene toda la razón. Todos tienen algo de la razón (con tal que se hable medianamente razonablemente). En las discusiones nadie tiene toda la razón en exclusividad. Porque nadie puede conocer la verdad completa bajo todos los aspectos, de todas las cosas. O mejor de ninguna cosa. Sólo UNO, el que conoce todo y es la Verdad tiene toda la razón. Y justamente el que tiene toda la razón nos permite a los demás, tener nuestra pequeña y parcial razón. Lo importante es respetar la parte de razón que tiene «el otro». Sin reticencias. Con sinceridad. Hay que reconocer que «el otro» puede ver aspectos que yo no vea. Porque las cosas y los problemas tienen diversos ángulos y yo desde mi perspectiva no puedo ver todos esos ángulos.

Nadie tiene toda la razón. Todos tenemos normalmente algo de la razón. Más o menos. Pero algo. El que concede y comprende la razón que tiene el otro, está aumentando su grado de razón. El que se cierra en su única razón empequeñece su razón. Se limita. Tiene menos razón.

A la hora de dialogar es necesario usar el diálogo comprensivo, ya que este es el de aquellos que tratan de comprender la posición contraria, no desde su propia perspectiva sino desde la del contrario. Las cosas desde la perspectiva del otro, se verán de distinta manera. Y se verá otro ángulo que no se veía. Los fanáticos de alguna ideología determinada solo ven una perspectiva sin querer ver otra distinta. Cuanto más fanáticos son, más se obcecan en su propia postura y menos quieren hablar de otra distinta. Los fanáticos se empequeñecen más cuanto mayor es su fanatismo. Más se ciegan. Menos razón tienen. Los fanatismos pueden ser políticos, científicos, artísticos, deportivos, filosóficos, religiosos, nacionalistas, racistas, sociales… personales.

Los fanatismos son una clase de ceguera del espíritu, y la única manera de crecer como persona y vivir más intensamente es crecer en amplitud de conciencia y comprensión del mundo. La gente disfruta de vivir con etiquetas y en muchos casos las defienden con posturas ciegamente fanáticas. Parece que el fanatismo es una de las maneras de pregonar la inseguridad con que viven tales personas. Necesitan mantener sus posturas con terquedad y cerrazón a las posturas de los demás porque interiormente saben la poca consistencia que tienen sus ideas. Se convierten en pequeños o grandes ciegos. En pequeños o grandes «sin razón».

La razón de la inmensa, infinita verdad la tendrás, la irás teniendo, en la medida que conozcas que no tienes toda la razón.

Darío Lostado en La Alegría De Ser Tú Mismo vía Yo tengo la razón y ianzarate.blig oo.es


imam khomeini mosque, isfahan october 20 by seier+seier, on FlickrImagen por seier+seier en flickr

Razones

Generalmente no suele comprenderse que la ciencia -y, por el momento, me refiero tan sólo a la ciencia de Kepler, Galileo y Newton- no era un sistema racional sino un sistema empírico. Como ya hemos visto, racionalismo no es lo mismo que empirismo ya que mientras el racionalismo se basa en el ojo de la razón, el empirismo lo hace en el ojo de la carne. La ciencia, de hecho, se originó como un movimiento antirracional, como una repulsa del racionalismo característico del escolasticismo medieval. Según Whitehead:

«Galileo se preguntaba cómo sucedían las cosas mientras que sus adversarios [de mentalidad racionalista] se basaban tan sólo en teorías de cómo sucedían las cosas. Sin embargo, estos dos enfoques no conducen a los mismos resultados. Así, mientras Galileo se obstinaba en permanecer en contacto con los hechos tercos e irreductibles” Simplicio, su oponente, tan sólo alegaba razones»

Ken Wilber en Los tres ojos del conocimiento

Reacciones

Cada cual está gobernado por su propia serie de reacciones a las impresiones —es decir, a la vida— ya sea revolucionario o conservador, bueno o malo en el sentido ordinario. Y estas reacciones son su vida. La humanidad es mecánica en este sentido. Un hombre ha formado en él un sinnúmero de reacciones a las que toma como sí mismo y las experiencias de su vida son el resultado de estas reacciones. Si puede alcanzar un buen relajamiento físico y eliminar de la mente todas las ideas de sí (lo cual es el relajamiento mental) será capaz de ver lo que quiero decir. Verá, por así decirlo, que hay gran número de cosas que están por debajo de él —a saber, externas a sí mismo— a las que sigue contemplando como si fueran él. En tal estado pasivo las suele ver confusamente. A primera vista parecen estar por encima de usted. En cuanto pone sus músculos en tensión o empieza a hablar usted se convierte en ellas. Se convierten en usted o usted se convierte en ellas, y otra vez usted está fuera. Pero al comienzo no hay que practicar este ejercicio

Maurice Nicoll en Comentarios psicologicos sobre las enseñanza de Gurdjieff y Ouspensky Vol I.


Imagen por ~Brenda-Starr~ en flickrAutumn Leaves 2 by ~Brenda-Starr~, on Flickr

Utilizamos cookies para garantizar que tenga la mejor experiencia en nuestro sitio web.