Barrotes

Capadocia


SongBird | Fleetwood Mac


Para el extranjero que vive en la India, resulta un fenómeno del todo común que después de un tiempo en el país, uno se convierta en una extensión del mismo. El abrumador Universo indio se transforma en el mundo al completo, y uno acaba por tener la certeza de que más allá no puede haber nada. En el norte de la India, la historia y la tradición se imponen con tal brutalidad a cada paso que el extranjero termina por hacerlas suyas, incluso si ha vivido con la determinación de que nunca fuera así. Nuestros orígenes se pierden en el olvido, y al hombre blanco sólo le queda vivir sujeto a la inclemencia de las estaciones.

Félix Roig | EspírituViajero.com


Algunos de los mecanismos que han utilizado y refinado los que protestan contra el sistema han servido, pocos años después, para reforzar su apabullante influencia. Es conocido que muchos de los jipis contraculturales de los sesenta se convirtieron, sólo dos décadas después, en consumistas desatados y en grandes admiradores de los yuppies de Wall Street.

Gontzalo Toca | Yorokobu


Hace casi medio siglo la televisión cometió su pecado original. Mordió una manzana con veneno suficiente como para que la infección llegara hasta hoy. Fue, como tantos pecados capitales, un desliz. La caída inocente de quien no espera una maldición. Pero la maldición llegó. En directo. Y los espectadores no podían dejar de mirar. Había pasado algo. A partir de ese día encenderían la tele para ver si se repetía aquel momento de estupefacción.

Marta Fernández | Jot Down


Decía Borges que el futuro es un jardín de caminos que se bifurcan. Esa es la intuición que todos tenemos, que en muchos puntos de nuestra vida llegamos a bifurcaciones donde podemos elegir un camino u otro, que reflexionamos y, tras esa reflexión, de una manera racional optamos. A partir de este punto voy a intentar convencer al lector de que esas bifurcaciones que vemos tan claras son en realidad ilusorias, que no existen más que en nuestra imaginación, y que el hecho de que podamos imaginar opciones no quiere decir que realmente las tengamos a nuestro alcance. Sé que dicho así el lector va a pensar que mi objetivo es imposible y que estoy fuera de la realidad pero espero que, si tiene la paciencia de seguir conmigo, no llegue al final con la misma certeza de que estoy equivocado de la que tiene ahora. Por todas estas razones que ahora voy a analizar creo que no es posible sostener la idea de que la voluntad es libre. Al final plantearé los inconvenientes de la creencia en el libre albedrío para la sociedad y para la Psiquiatría.

Así que estamos muy orgullosos de nuestra ideas y vamos por ahí presumiendo de nuestras creencias pero presumir de nuestras creencias es como presumir de nuestra altura o del color de nuestros ojos y discriminar a los demás por sus ideas tiene la misma lógica que hacerlo por el color de su piel o por su sexo, es decir, por algo que no está bajo su control.

En moral siempre lo bueno es lo que beneficia al grupo. Si existe la moral es porque somos criaturas sociales, no existe ninguna necesidad de moral en seres no sociales porque no existe el daño al otro. La moral son, simplificando mucho, las normas de tráfico para vivir en sociedad. Podríamos decir que la moral es una aplicación que el grupo instala en nuestro polo prefrontal para que nos sujetemos a los intereses del grupo y no trastornemos la convivencia social. Los psicópatas serían, según esta visión, personas que no tienen esta aplicación instalada en su polo frontal. Voy a poner para cerrar este apartado lo que le dice un psicópata a Kevin Dutton , autor del libro The Wisdom of Psycopaths. Dutton se dedicó a entrevistar a psicópatas encarcelados y uno de ellos le hace esta inquietante pregunta:

“No dejes que te engañe tu cerebro, Kev, con todos esos exámenes que no te dejan ver la realidad. Solo hay una diferencia entre tú y yo: Yo lo quiero y voy a por ello, tú lo quieres y no vas a por ello. Estás asustado Kev, tienes miedo. Tienes miedo de todo, lo veo en tus ojos. Miedo de las consecuencias. Miedo de que te cojan. Miedo de lo que pensarán. Miedo de lo que te harán cuando vengan a llamar a tu puerta. Tienes miedo de mí. Mírate. Tienes razón, tú estás fuera y yo estoy aquí dentro. Pero…¿quién es libre, Kev? Libre de verdad, quiero decir. ¿Tú o yo? Piensa en ello esta noche. ¿Dónde están los barrotes de verdad Kev? ¿Ahí afuera ?( señala la ventana). ¿O aquí dentro?” (y se toca la sien)”

Pablo Malo | Evolución y Neurociencias


Los que ya me conocen saben que, si por mí fuera, cualquier manifestación cultural humana se integraría dentro del género de ciencia ficción, desde los textos legales hasta los prospectos de los medicamentos (sobre todo la parte que hace referencia a los “posibles efectos secundarios”).

Sí, ya sé que creéis que exagero. Pero, ¿qué es la CF sino una distorsión del mundo para convencernos de que una idea ficticia tiene un encaje lógico dentro de ese mundo distorsionado?

A esto los teóricos de la CF lo denominan suspensión de la incredulidad, expresión que representa la voluntad de un sujeto para dejar de lado (suspender) su sentido crítico, ignorando incoherencias o incompatibilidades de la obra de ficción en la que se encuentra inmerso. Es decir, para que las ideas transmitidas tengan algún sentido, para que el juego que me proponen consiga entretenerme, a cambio debo renunciar voluntariamente a mi capacidad crítica preconcebida, para, a continuación, retomarla pero, pero, pero…, actualizada con base en una nueva versión: en una suerte de reprogramación conceptual, el planteamiento del relato sirve para suministrarme los nuevos valores, de modo que, justo antes de iniciarse el “juego” en el nudo argumental, yo he de disponer de suficientes elementos de juicio (reglas) como para determinar la verosimilitud del experimento. Especialmente paradigmáticas son, en este sentido, las películas El Experimento y La Ola.

Colaborador Invitado | Naukas


Algún día la mayoría de nosotros se dará cuenta que nuestra pertenencia a un determinado “pueblo” o “nación” – tanto desde el punto de vista territorial como del cultural, pero sobre todo desde el punto de vista legal – fundamentalmente es producto de la arbitrariedad administrativa. La mayor parte de los rasgos identificativos que percibimos como “nuestros” y que usamos para describir “lo nuestro” no han sido elegidos por ninguno de “nosotros”, sino consecuentemente inculcados mediante el aparato educativo del que se sirven los “administradores de nuestra identidad”, en un perfecto proceso de adiestramiento y doma.

Luis I. Gómez | Desde el Exilio


Al amor romántico se le ha llamado de todo. Hay quien dice que es el enemigo de las relaciones estables y sanas, y que deberíamos ir con cuidado a la hora de idealizarlo. Otros incluso que puede ser malo para la salud. Recientemente algunos estudios incluso sugieren que el amor tiene ciertas similitudes con comportamientos adictivos como el uso de drogas o la ludopatía.

Pero lo que nos concierne aquí no es si deberíamos celebrarlo o maldecirlo —eso que lo decida cada cual—, sino el argumento de que el amor es algo occidental.

Octavio Medina | Jot Down


Al menos en lo que se refiere a nemátodos, gusanos nematelmintos del superfilo Ecdysozoa, el impacto del cambio medioambiental se puede transmitir en los genes durante al menos 14 generaciones, el periodo más largo observado nunca en animales.

Sergio Parra | Xataka Ciencia

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