El matrimonio – parte XXV

La fiesta del Año Nuevo era en honor de la diosa Inanna (más tarde Ishtar), diosa del amor, del sexo y la guerra. Inanna no fue jamás una diosa madre como algunos creen, de hecho, ni siquiera tuvo hijos. Era la joven rebelde del panteón sumerio. Inteligente y dispuesta a aprender de los errores; pero también con una gran ambición personal, compasión hacia los humanos y paralelamente un carácter muy vengativo. En una ocasión, tras haber sido violada por un jardinero, lanzó contra la humanidad una serie de plagas (agua que se convierte en sangre, lluvia de ranas y langostas, úlceras en la piel… ¿De qué me suena esto? ¿Dónde lo he leído antes? Tengo una extraña sensación de déjà vu…). La fiesta conmemoraba la bajada de la diosa al infierno, donde atravesaba las siete puertas del mismo, dejando una prenda en cada una y entregando su propio cuerpo en la última, tras lo que moría. Sin embargo, al tercer día resucitaba y retornaba triunfante al mundo más poderosa que nunca (vuelvo a tener una extraña sensación de déjà vu). En las primeras versiones del mito, Inanna encuentra a su marido, Dumuzi, en medio de una fiesta y enfadada lo envía de una patada al infierno. En las más modernas, el mito se había descafeinado y ella es una esposa sumisa y enamorada que baja al infierno para salvar al marido en vez de para convertirse en una superdiosa.

Javier Sanz (Joshua BedwyR )

No dejéis de leer el post completo de Javier Sanz, es divertidísimo. Lo tiene todo: sexo, porno, fiestas, orgías, padres e hijas, madres solteras.
La evolución de la institución del matrimonio es patente. Ha llovido mucho desde que cayó Sumeria. He dicho ‘evolución’ cuando debería haber dicho ‘cambio’.
Visto lo que había por ahí atrás, podemos decir que ésta es una sociedad muy restrictiva.

 

…En el seno de la naturaleza el hombre se ha creado un mundo aparte, compuesto por ese conjunto de prácticas, instituciones, ritos, ideas y cosas que llamamos cultura. En su raíz, el erotismo es sexo, naturaleza; por ser una creación y por sus funciones en la sociedad, es cultura. Uno de los fines del erotismo es domar al sexo e insertarlo en la sociedad. Sin sexo no hay sociedad pues no hay procreación; pero el sexo también amenaza a la sociedad. Como el dios Pan, es creación y destrucción. Es instinto: temblor pánico, explosión vital…

Octavio Paz en Eros y Psique

Así que podríamos decir que el matrimonio tal y como lo concebimos los habitantes del primer mundo es más hueso que piel. Una ficción conveniente donde la piel no es una frontera sino un emblema. No anuncia un ser sino un rol.
En el mundo sumerio se honra la capacidad de disfrute de la mujer, en el modelo actual la sumisión. Pero no nos engañemos, no es sólo la sumisión de la mujer al hombre, sino de éste a la familia.


festive tulip art aImagen por Marilylle Soveran en flickr

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