Emociones educadas

Never going back again | Fleetwood Mac


Según explican expertos de la Universidad de Oxford, a pesar de que la percepción del sabor está vinculada a los sonidos que emiten los alimentos cuando son mordidos o masticados, el sonido es la sensación del sabor olvidada. Parece que la importancia de los sonidos en la percepción del sabor se ha subestimado muy a menudo y sin embargo, es un sentido muy importante que contribuye en la percepción de lo que probamos.

VelSid | Republica.com


—Cada vez es más habitual que se imparta educación emocional en la escuela con el objetivo de enseñar a los niños a ser felices.

—Siempre se ha intentado educar emocionalmente. Los epicúreos, los estoicos, los cínicos, los escépticos y hasta Simón el Estilita propugnaban una educación emocional. Pero las emociones no eran valiosas por sí mismas, sino por el tipo de persona que ayudaban a construir. Dudo mucho que se pueda enseñar en la escuela a gestionar emociones sin tener un modelo concreto de lo que es una persona educada.

Entrevista a Gregorio Luri | ABC


Hay veces en las que imaginamos algo y al intentar ejecutarlo sobre un papel no conseguimos representarlo ni remotamente y, no obstante, lo que hemos hecho nos resulta infinitamente más interesante. Fue eso lo que sucedió en mi caso. Obviamente, al crear la tipografía no podía llamarla de otro modo.

Rubén Chumillas | Yorokobu


¿Cuándo fue la última vez que dedicaron un momento para no hacer nada? ¿Tan solo 10 minutos, ininterrumpido? Y cuando digo que es nada, me refiero a nada. O sea, no enviar correos electrónicos, mensajes de texto, no Internet, no ver televisión, no charlar, no comer, ni leer, ni siquiera sentarse a recordar el pasado o planear para el futuro. Simplemente sin hacer nada. Veo un montón de caras sin expresión. (Risas) Lo que creo es que probablemente tengan que ir muy atrás.

Andy Puddicombe | Ted Talks


Hace unos días, se hizo viral en ­Twitter la historia de un profesor de psicología social que planteaba implícitamente a sus alumnos un problema propio de la célebre tragedia de los comunes. Cada alumno tenía que elegir si quería obtener dos o seis puntos extra en su nota final. La trampa era que si más del 10% de los estudiantes elegía sumarse seis puntos, entonces toda la clase perdía la recompensa. Los estudiantes caían en una trampa social: por buscar cada uno su bien individual, el conjunto salía perdiendo.

David Ríos | El País


Es mejor escribir para uno mismo y no encontrar público, que escribir para el público y no encontrarse uno mismo.

Cyril Connolly (Vía)


Surge una cuestión difícil con respecto a este ideal de la acción. Es necesaria la actividad intensa, debemos actuar siempre. No podemos vivir un minuto sin actuar. Entonces, ¿qué hay del descanso? He aquí un aspecto de la lucha por la vida: la acción, en cuyo torbellino somos rápidamente absorbidos. Y he aquí el otro: la calma, la íntima renunciación; apacible a nuestro alrededor, hay m uy poco ruido y pocos actores en la escena, sólo está la naturaleza con sus animales, plantas y montañas. Ninguno de estos aspectos constituye un cuadro perfecto. Si un hombre acostumbrado a la soledad se pone en contacto con el torbellino del mundo, será destruido por él; lo mismo pasa con el pez que vive en las aguas profundas del mar, el cual, tan pronto como es llevado a la superficie, se hace pedazos al ser privado del peso del agua que mantenía su integridad. ¿Puede un hombre que se ha acostumbrado al tumulto y apresuramiento de la vida, vivir a gusto en un lugar tranquilo? Sufre, y acaso puede llegar hasta perder la razón. El hombre ideal es aquel que, en medio del más grande silencio y soledad, halla actividad intensa, y en medio de la más intensa actividad el silencio y la tranquilidad del desierto. Un hombre tal ha aprendido el secreto de dominarse; ha logrado el control de sí mismo. Atraviesa las calles de una gran ciudad, con su abigarrado tráfico, y su mente se halla tan tranquila como si estuviese en una caverna donde ni el más leve sonido puede llegarle; y es capaz de intensa actividad en todo momento. Este es el ideal del karma-yoga, y si habéis alcanzado esto, habréis aprendido, realmente, el secreto de la acción.

Swami Vivekananda | Karma Yoga


Todo lo que escribo gira siempre sobre lo mismo, es una eterna repetición, una variación sobre el mismo tema. Y ese tema es el sentido de la vida, una pregunta de respuesta imposible pero que no puedo dejar de formularme todos los días. Quizás por eso mi atracción por el silencio de los monasterios que invita a la meditación.
Pedro G. Cuartango | El Mundo


Building a mystery | Sarah McLachlan

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