Expertos

 

El típico experto en cuidado de niños, al igual que los expertos en cualquier otro campo, tiende a parecer extremadamente seguro de sí mismo. Los expertos suelen plantar su bandera firmemente en un aspecto, más que considerar las diferentes facetas de una cuestión. Ello se debe a que los expertos cuyas teorías huelen a circunspección o matiz con frecuencia no recibe excesiva atención. Un experto debe mostrarse audaz si espera convertir su teoría de andar por casa en saber convencional. Su mejor baza para lograrlo es captar las emociones del público, porque la emoción es el enemigo del pensamiento racional. Y en lo que se refiere a emociones, una de ellas —el miedo— posee más fuerza que el resto. El super depredador, las armas de destrucción masiva, la enfermedad de las vacas locas, la muerte súbita: ¿cómo no prestar atención al consejo de un experto respecto a estos horrores cuando, como ese tío malvado que cuenta historias demasiado terroríficas a niños demasiado pequeños, ha conseguido asustarnos hasta el pánico?

Steven D. Levitt

 

 

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