Lecciones

De cualquier modo, la mayor lección la he escuchado en varios lugares de los Balcanes, por parte de personas sencillas que han sufrido hambre, frío, miedo, bombardeos y disparos de francotiradores en Sarajevo; o de otras que en provincias sufrieron el terror de los paramilitares que echaban abajo las puertas de las casas para matar, violar y robar impunemente. Es simple. Pese a toda la propaganda nacionalista y sus durísimas vivencias, afirman que han aprendido a no dividir a las personas por su nacionalidad o religión, sino que solo distinguen entre buenas y malas personas.

José Ángel Ruíz Jiménez | Desde El Exilio

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