Complejidad

La política moderna vive sobre la ficción de negar que existan asuntos complicados. Nuestros líderes fingen tener la solución a todos los problemas e ignoran la discrepancia legítima. Nos intentan convencer de que en todo debate —desde la política nuclear, al sistema educativo o la legislación laboral— existe solo una posición correcta y además evidente. Esa idea es absolutamente nociva: si asumimos que quienes discrepan lo hacen siempre por motivos egoístas, y no porque tengan una opinión distinta o unas preferencias diferentes, estaremos destruyendo el valor del debate argumentativo y convirtiendo toda discrepancia en un duelo ridículo entre buenos y malos.

Kimo Llaneras

Irracionalidad

Se dice que en una sociedad del conocimiento la sociedad en su conjunto puede ser más inteligente que cada uno de nosotros, pero también es cierto lo contrario: que todos juntos —la sociedad interdependiente, contagiosa— estemos siendo más torpes de lo que podemos serlo cada uno de nosotros personalmente. El gran problema de las actuales sociedades democráticas es conseguir lo primero y evitar lo segundo. En sociedades complejas, donde todo está densamente interconectado, deberíamos dedicar menos energía a combatir a los enemigos externos y más a nuestra propia irracionalidad.

Daniel Innerarity

Distracciones

Escribía Walter Benjamin que la era de la imagen tecnológicamente reproducida ha afectado a nuestra capacidad de narrar, de hacer que nuestra experiencia pase a otros a través de nuestra palabra. No es una advertencia superficial. De lo que trata la experiencia es de lo relevante, de lo que nos concierne o nos tendría que concernir en un mundo común de significados. Si no sabemos atender a lo relevante, porque lo que es relevante lo impone una máquina de manipular la atención, nos pasarán cosas, nos distraeremos, tal vez nos llenemos de indignación y odio, pero no aprenderemos nada sobre el mundo ni sobre nosotros mismos. Habremos perdido la capacidad de convertir en experiencias aquello que nos pasa y vivimos. Y el sentido común habrá dejado de ser común para estar vallado por la industria del entertainment .

Fernando Broncano

 

Diferencias

Que nuestra sociedad, cultura o sistema utiliza y explota a ambos sexos de forma diferente -a los hombres de una manera y a las mujeres de otra- es una idea cuyo tiempo todavía no ha llegado. Roy Baumeister ha defendido que la cultura es una estrategia biológica de la humanidad para resolver los problemas que toda especie enfrenta: la supervivencia y la reproducción. Y las culturas compiten entre ellas. Para sobrevivir en esta lucha, las culturas tiene que utilizar a los hombres y a las mujeres de forma efectiva y esto no implica necesariamente utilizar a hombres y mujeres de la misma manera. De hecho, la mayoría de culturas han usado a hombres y mujeres de maneras diferentes.

Pablo Malo

Quejas

porto_2Cuando algo no nos gusta o no va como quisiéramos lo primero que hacemos es quejarnos. Las quejas nunca han resuelto nada. Una cosa es pedir consejo a un amigo en relación con un determinado problema o o situación y otro no dejar de lamentarnos: es deprimente para el que nos escucha. En la filosofía budista la queja se considera la incapacidad de comprender, de no valorar de forma correcta.
Cuando no comprendemos por qué nos encontramos en cierta situación nos quejamos, luego echamos la culpa a otro y hablamos mal de él porque nos falta la capacidad de evaluar de forma correcta las cosas. Y todo esto puede desembocar en la ira.
En cualquier caso, el budismo exhorta a no quejarse, pese a que muchos piensan que es una forma de desahogo. Quejarse es contraproducente: no es una manera de evitar los arrebatos de cólera sino de nutrirlos.
El apego a los “Tres Venenos” es muy poderoso: son hierbajos difíciles de arrancar de raíz. Quejarse equivale a abonarlos, haciéndolos crecer aun más.

Keisuke Matsumoto | Manual de un monje budista para liberarse del ruido del mundo