Expertos

 

El típico experto en cuidado de niños, al igual que los expertos en cualquier otro campo, tiende a parecer extremadamente seguro de sí mismo. Los expertos suelen plantar su bandera firmemente en un aspecto, más que considerar las diferentes facetas de una cuestión. Ello se debe a que los expertos cuyas teorías huelen a circunspección o matiz con frecuencia no recibe excesiva atención. Un experto debe mostrarse audaz si espera convertir su teoría de andar por casa en saber convencional. Su mejor baza para lograrlo es captar las emociones del público, porque la emoción es el enemigo del pensamiento racional. Y en lo que se refiere a emociones, una de ellas —el miedo— posee más fuerza que el resto. El super depredador, las armas de destrucción masiva, la enfermedad de las vacas locas, la muerte súbita: ¿cómo no prestar atención al consejo de un experto respecto a estos horrores cuando, como ese tío malvado que cuenta historias demasiado terroríficas a niños demasiado pequeños, ha conseguido asustarnos hasta el pánico?

Steven D. Levitt

 

 

Renta no básica

Lo que acaba de ocurrir en Estados Unidos con el primer paquete importante de ayudas a la pequeña empresa indica hasta qué punto el sistema político es capaz de conseguir que salgan ganando los mismos de siempre, es decir, las corporaciones que cuentan con más fondos y especialmente con más influencia en las instituciones.

Iñigo Sáenz de Ugarte

 

 

Errores

Era tiempo de utilizar un poco de estrategia defensiva. Los criminales que escapan a la justicia no son perfectos, sino afortunados. Cometen errores. Todos los cometen. El problema está en reconocer esos errores, 

Patricia Cornwell | La Jota de Corazones

Heridas

En realidad, no podía recordar exactamente qué nos habíamos dicho ni explicar en qué nos habíamos enfrentado. Reñíamos sin estar seguros de por qué reñíamos hasta que la riña se centraba en nuestras heridas y no en las diferencias que la habían provocado.

Patricia Cornwell | La Jota de Corazones

Servicios

Eran las dulces mujercitas que se sentaban en el balancín del porche a soñar en el amor mientras contemplaban mágicas noches estrelladas, con aromas de verano. Eran espejos, pues sus mismas imágenes reflejaban a las personas significativas en sus vidas. Medían su importancia por los servicios que prestaban, sobrevivían asesinando sus expectativas centímetro a centímetro, y un día despertaban locas de furor.

Patricia Cornwell | La Jota de Corazones