Un mundo cercano

Y es que, para los sumerios y los asirios el mundo de los sueños era tan real como el mundo normal. Pensaban que lo que se soñaba sucedía de verdad, pues de alguna manera el mundo onírico se relacionaba con el Mundo del Otro Lado (o mundo de los muertos e infierno). Durante muchos años se pensó que los mesopotámicos consideraban el Mundo del Otro Lado como un sitio localizado bajo tierra. Actuales traducciones y nuevos textos encontrados muestran una imagen distinta. Por lo visto, para ellos el mundo infernal coexistía como un mundo paralelo al nuestro. Los difuntos no podían interaccionar con los vivos mientras estos estuvieran despiertos pero, una vez dormidos, ambos mundos se fundían. Para un guerrero asirio, debía ser espantosa la idea de tener que hablar, una noche tras otra, con el soldado elamita al que había clavado una lanza. Y también hay que señalar que en ese momento de interacción entre ambos mundos, los espíritus y los difuntos podían hacer daño, tanto físico como espiritual. Para un mesopotámico muchas enfermedades eran el resultado de la interacción durante el sueño con un espíritu, un diablo o con un enemigo. Podemos, pues, imaginar el miedo del combatiente asirio cuando durante días y días, su víctima le habla, le amenaza y le tortura de múltiples formas.

Javier Sanz

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.