Un volcán en mi jardín

Todo se desvaneció en un momento, todo menos nosotros y un par de maletas. Se puede vislumbrar lo que uno valora por lo que uno se lleva. Se puede comprobar lo que es menos importante por lo que se quedó. O acaso es solo símbolo de lo funcional, tan de moda en el último siglo.  

Después, la memoria comienza sus vuelos rasantes. La desmemoria realza las sombras. De lo que has perdido, una parte no la recordarás nunca por lo que no sabes si está en el limbo o en el paraíso.

Otra parte tiendes a clasificarla como material o sentimental. Más que nada para comunicarte con los demás. En ti es una mezcla imposible de soslayar entre pérdidas económicas y recuerdos extirpados.

No sé lo que perdí, sé lo que no perdí. Y mi único deber es para lo último. Y también lo que encontré: desde generosidad hasta empatía, desde nuevos amigos a reencuentros con los antiguos.

No hay duelo, hay paz. No hay significado, hay comprensión. No es el infierno, es el nacimiento. Es destrucción y ya estamos creando. El volcán se enfada, nosotros con él. Y lo nota.

Hay dramas y se produce la catarsis, la conexión con esas historias llenas de desolación. Ayuda y no conectes con el sentimiento de los desafortunados. Conecta con tu abundancia y ofrécela. Sólo entrega lo que te sobra y, al momento, olvídalo. No alimentes tu ego. El que recibe debe disolver su ego, el que da no debe hacerlo crecer.

Vemos los sucesos como tragedias, dramas o comedias. Sócrates se llevaba bien con Aristófanes, aunque este le ridiculizaba como un sofista. Cambia de perspectiva, no puedes saber lo que surgirá.

Vive el dolor, la desesperación, la angustia, el desamparo y la incertidumbre. Después, ve a tu interior y agradece lo que la vida te ofrece: lo que los demás te están dando. Enlaza con lo mejor de ti. No eres una víctima o si lo eres, no quieres serlo. O vive tu duelo el tiempo que lo necesites y recobra tu serenidad. No dejes que el volcán decida por ti.

Acabas de hacer un curso avanzado de minimalismo. Aprovéchalo, hasta que llegue el próximo volcán a tu jardín.

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